Un
laboratorio de tratamientos térmicos debe
contar con los más modernos elementos técnicos,
en su más amplio sentido, para formar conjuntamente
con la química, la metalurgia física,
la mecánica aplicada y la tecnología
mecánica un factor esencial para la construcción
de maquinarias, automotores, aviones, etc..
De que servirá calcular con toda presición una
pieza mecánica, destinar para su construcción
el mejor y seleccionado acero para reducir en lo posible sus
dimensiones y por ende su peso, invertir horas de cuidadoso
trabajo para dar forma definitiva al trozo del costoso material
o a su forma bruta estampada y llegar a obtener la máxima
presición mecánica, si al tratarlo térmicamente
se hace a ojo de buen cubero, no empleando métodos
adecuados, ignorando principos elementales del acero, composición,
puntos críticos, etc., empleando hornos imperfectos
sin controles, reglajes, registros electrónicos, etc.,
si la pieza no resulta con estructura defectuosa será
pura casualidad, cuando más, no quedará en estado
inmejorable. Si dicho tratamiento es malo y la pieza falla
en servicio compromete el cometido de la máquina, automóvil,
aeronave, etc..
El éxito de los procesos térmicos
de los aceros “recocido, normalizado, refinado, temple,
revenido, etc,”, estriba en el conocimiento de datos
metalográficos adecuados como así
instalaciones para ejecutarlos.
Estos procesos son indispensables si se quiere sacar de dichos
aceros todo el rendimiento posible, en particular los aceros
especiales para herramientas y los especiales de construcción.
Las
características mecánicas y físicas de
un mismo acero varían siempre entre límites
muy distantes, según se encuentren en estado de recocido,
refinado, templado, revenido, etc.
La
química analítica no puede
explicarnos la causa de dichas variaciones, en cambio la metalografía,
los tratamientos y los ensayos físicos los aclaran
con facilidad. La diferencia de las propiedades mecánicas
y |
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físicas
de un acero depende de la cantidad, calidad, agrupación
relativa de las especies metalográficas presentes y
la corrección con que han sido ejecutados sus tratamientos
térmicos.
La
composición química elemental nos orienta en
la forma de cómo debemos tratar térmicamente
tal o cual acero pero permanece invariable al tratamiento
térmico del mismo, solo los métodos
metalográficos, los métodos físicos o
químicos-físicos, son capaces de ilustrarlos
acerca de los fenómenos que dichos tratamientos provocan
en el producto metálico.
Por
eso sostenemos la extraordinaria importancia que tienen los
Tratamientos Térmicos como así
sus Instalaciones para ejecutarlos. |